Septiembre se convirtió en 2007 en mes año especial. El mes que salté al profesionalismo. Nunca podría haber imaginado la primera vez que empuñe los palos que podría haber llegado hasta aquí. Casi podría celebrarse como un segundo cumpleaños. Sobre todo por la dificultad que supone llegar, y lo complicado que es a su vez mantener en nivel entre deportistas de semejante calidad.
Es tiempo para valorar. Campos nuevos en los que has jugado, gente nueva de la que aprendes muchísimo, errores que no debes volver a cometer… El golf es un aprendizaje constante, eso es lo bonito. Al igual que Michael Phelps o Usain Bolt, ya que estamos en año olímpico, se sacrifican, entrenan diariamente para llegar a ser grandes, uno se da cuenta de cuál es el camino. ¿Cuántas bolas más habrá que golpear? Nadie lo sabe, lo que sí sé es que el esfuerzo será el máximo para seguir esta bonita senda.
Buenas sensaciones en el Challenge
En clase... con los mejores golfistas