Hoy es lunes. Ya estoy en Pamplona. Ya he vuelto a la normalidad de los entrenamientos. Ya han pasado dos semanas complicadas. Borrón y cuenta nueva, porque realmente estos últimos catorce días he visto lo duro que es ser profesional. En estos últimos torneos no me he encontrado a gusto. Sobre todo en Italia. La verdad que no me encontré a gusto desde el principio. Quién sabe si por el cansancio (no es una excusa), quién sabe si por el tipo de campo
En fin, dos malos días en un campo complicado, haces mas cuatro y mas tres y te vas a casa. No obstante, la lectura debe ser positiva también. Hay que ver las dos caras de la moneda y aprender de los errores. Debo acostumbrarme más a recorridos como el del Club de Golf Margara. Con hoyos Dog leg, que se abren y salen a la izquierda, al contrario que los campos a los que estoy habituado, Gorraiz y Ulzama, que son Draw (justo el efecto contrario derecha-izquierda). Así que a entrenarlos se ha dicho y a mirar hacia el futuro.
El sabor, no obstante, es agridulce porque veo que se acerca el final del año. Ahora tengo algunos torneos para resarcirme. He entrenado hoy bastante bien y tengo dos semanas por delante en casa para coger fuerzas. Después jugaré el Peugeot en Port Aventura del 6 al 9 de noviembre. La siguiente semana vuelvo a la escuela del Alps Tour y la tercera, el premio de la temporada, la final del Peugeot Loewe Tour en el Real Club de Golf de Sevilla entre el 17 y el 23, al que van los cuarenta primeros clasificados del año. Era el objetivo, esta cumplido. Lo dicho, semanas agridulces, pero a mirar al futuro con optimismo.
Un saludo a todos!!
Buenas sensaciones en el Challenge
En clase... con los mejores golfistas